Eli Tarasiuk

El blog

Lecturas y reflexiones sobre los libros y quienes los leen.

Cuatro líneas editoriales: El oficio de leer, Clásicos de cerca, Mundo entre líneas y Reseñas con criterio.

Libro abierto sobre mesa de madera con luz dorada filtrada
Mundo entre líneas

El norte que nadie transcribe

Casi nada de lo que se canta en las rondas de coplas queda escrito en ningún lado. Una forma de literatura que vive solo mientras alguien la canta.

La primera vez que escuché una copla no fue en un libro. Fue en la plaza de Humahuaca, un día de febrero, con el sol pegando fuerte y una caja marcando un ritmo seco y constante…

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Libro antiguo de tapa verde con hoja seca como marcapáginas sobre mesa de madera
Clásicos de cerca

Quién fue Tolstói antes de Guerra y paz.

El conde que el mundo iba a mirar como una conciencia moral llevaba, a los diecinueve, la cuenta de sus propios fracasos como quien lleva un libro contable.

A los diecinueve años, León Tolstói se sentó a escribir sus propias reglas de vida. Levantarse a las cinco. Dormir a las diez. Comer poco y sin dulces. Las escribió en su diario con la solemnidad de quien redacta una constitución, y las incumplió casi de inmediato…

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Libro abierto con taza de café y flores sobre mantel de lino
El oficio de leer

Basta de contar libros

La cuenta no medía la lectura. Medía la ansiedad de estar rindiendo cuentas todo el tiempo, incluso en aquello que se suponía que era un refugio.

Tengo notas en el celular donde guardo una lista de libros por leer. ¿El objetivo del año? No lo sé, porque después la rutina, las responsabilidades, los estudios y el trabajo se van acumulando…

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Libro de tapa verde con anteojos sobre tela beige con luz dorada
Reseñas con criterio

Una novela que te va a incomodar

Dieciocho años después de la primera lectura, volví a La insoportable levedad del ser de Kundera. No para confirmar lo que recordaba, sino para entender por qué me había dejado tan incómoda.

Terminé este libro dos veces. Una primera lectura cuando tenía 18 años; una segunda, ahora, a mis 36. La primera vez lo leí para llegar al final. Esta segunda vez elegí leerlo de nuevo porque no podía creer que un libro tan liviano en apariencia me hubiera dejado tan incómoda.

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